Diversidad

Otro año más otro festival de las Naciones

Un año más, como es tradición en Sevilla al llegar el otoño, el Festival de las Naciones tocó a su cita. Entre el 19 de septiembre y el 2 de noviembre, la ciudad hispalense acogió una experiencia de convivencia y ocio que sirve para tender puentes entre distintas culturas y visiones de un mismo mundo.
El Prado de San Sebastián acogió una vez más esta vigésimo segunda edición del festival, que volvió a apostar por el mestizaje y el multiculturalismo como bandera. Un total de ciento cincuenta expositores compusieron esta réplica de planeta que se repite cada año en pleno corazón de Sevilla.
Cada jueves, en una doble sesión entre las 20:00 y las 22:00 horas, se celebraron las noches de los estudiantes. En ellas se tuvo también como público objetivo a la población Erasmus, otro de los bastiones en la convivencia entre distintas culturas con los que cuenta el viejo continente.
En lo que respecta a la zona gastronómica distribuida por el mercado, era posible degustar los manjares de países como Argentina, Egipto, Bolivia, México, Perú, Marruecos, Colombia, República Dominicana, Venezuela, Cuba, Brasil, España, Grecia, Alemania, Italia, Australia, Francia, Japón, Ecuador, India o Rusia. Asimismo, la esencia del continente africano y de los países del este de Europa también estaba representada en lo que a dotes culinarias se refiere.
En un ambiente de hermandad, respeto y ocio, los conciertos y la música en directo fueron otros de los ejes de la cita. Desde el rock n roll de Carlos Abad y los infames hasta la copla de Falete, pasando por sonidos africanos, de soul o de flamenco.
Lo más representativo de cada cultura estuvo presente en el Festival de las Naciones de Sevilla de 2015, un evento que, además, en plena crisis económica, ayuda a ejercer como generador de empleo. Durante estas semanas se crearon más de treinta puestos de trabajo directos, sin olvidar los mil puestos indirectos más.